EN EL PANORAMA estatal, las cajas de ahorros, muchas de ellas con origen en los Montes de Piedad (casas de empeños orientadas inicialmente a los pobres), son entidades que se diferencian de los bancos en su patrón legislativo singular. En concreto, los bancos se regulan como Sociedades Anónimas, mientras que las cajas de ahorro se rigen por la Ley de Sociedades Limitadas de Carácter Fundacional, motivo por el que deben destinar, por ejemplo, una parte de sus dividendos a fines sociales. Con representación política en su seno, no por ello dejan de ser privadas. Disfrutan de beneficios fiscales y sus órganos de gobierno son elegidos por los poderes públicos correspondientes a su domicilio social. Sin embargo, desde el punto de vista operativo, se consideran empresas, de acuerdo con la legislación de la Unión Europea. La mayoría son cooperativas de ahorro y crédito, también las hay de tipo rural o profesional.
Con parecidos fundamentos también existen en Alemania (sparkassen), Francia (caisses d'epargne), Italia (banca intesa), Rumanía (CEC), Canadá (caosses desjardins), Suiza (kantonalbanken)?
Dada su atomización exagerada, realidad operativa moderna y poder de cercanía, con unas estructuras de activo durante los últimos años muy expuestas al sector inmobiliario, se ha hecho totalmente necesario en el marco de la reordenación integral del sector financiero el refuerzo y homologación en parámetros de competitividad y estabilidad. Para ello se instrumentó un llamado Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), creado por el Real Decreto-ley 9/2009, de 26 de junio de 2009, con el objeto de gestionar los procesos de adaptación de las entidades de crédito y reforzar los recursos de las mismas.
Las dos cajas Canarias, CajaCanarias y La Caja de Canarias, con permiso de Caja Siete, fueron tentadas y, a la vez, reprimidas por las presiones institucionales, en un camino previo que supongo estudiaron a fondo, a una fusión que en otras Comunidades puede haber supuesto la creación de una marca, vuelta y vuelta, desde arriba hasta abajo.
Desconozco en profundidad si existió tal posibilidad o imposibilidad profesional, con sus pros y sus contras y con los pulsos anexos que hubieran ocasionado probablemente la desazón en la desconfianza existente entre los dos centros de poder isleños. Lo cierto es que, a mi modo de ver, Canarias hubiera ganado si convenientemente a los números se hubiera reflejado una compactación financiera que hubiera reforzado poder en la línea que marcan las prioridades y los tiempos para las Islas. La cruda realidad es que cada una ha optado por su integración en unas condiciones determinadas en un grupo distinto a nivel estatal, quedando más o menos como franquicias que mantienen de momento sus marcas y estructuras.
CajaCanarias se integró (sin recurrir al FROB, que a su vez exige unos condicionantes) en Banca Cívica con Caja Navarra y Caja Burgos. La Caja de Canarias, en otro grupo, con Caja Madrid y Bancaja como grandes y cinco chiquitas Caixa Laietana, Caja de Ávila, Caja Segovia, Caja Rioja y la señalada.
Sus procesos, con un poco de sus porqués, deberían quedar expuestos en la debida transparencia hacia los ámbitos territoriales, más ahora que las llamadas pruebas de estrés a las que fueron sometidas por el Comité Europeo de Supervisores Bancarios (CEBS) sobre resistencia financiera ante la eventualidad de un empeoramiento significativo por la crisis económica ponen de manifiesto ciertas debilidades que, sin ser preocupantes en un tipo de análisis bastante plano, cuestionado e improbable, de deterioro radical, sí que deben explicarse de "pe a pa".
Banca Cívica, que inauguró recientemente sede en Washington, tendría un nivel de recursos propios de máxima calidad del 4,7% a cierre de 2011, en el escenario de estrés máximo, por lo que necesitaría 406 millones de euros para aguantar tal hecatombe. En un comunicado, el Sistema Institucional de Protección (SIP) que integra a la caja tinerfeña señala que mira al futuro "por encima" de estas pruebas, pero que, no obstante, su consejo ha facultado a la compañía a "utilizar cualquier instrumento de capitalización para cubrir eventuales deterioros extremos durante 2010". El Banco Central Europeo (BCE) instó a los grupos que lo necesiten a reforzar su capital a través del sector privado o de las facilidades que han puesto a su disposición los países de la eurozona.
El proceso de por sí va a desnaturalizar. Si se cae el mundo, CajaCanarias no va a aguantar y 406 millones tendrán que apoquinar. Que lo expliquen.
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