PEDRO FUMERO, Tenerife
La familia de Juan Jovino Díaz Marrero, el hombre asesinado en La Laguna a finales de junio, está desconcertada y reclama que los investigadores del Cuerpo Nacional de Policía esclarezcan cuanto antes el crimen para que el autor vaya a la cárcel. Mañana se cumplirá el primer mes desde el hallazgo del cuerpo en su vivienda del Camino de Las Mercedes y todavía no ha habido detenidos por esta muerte violenta. La decisión de que las pesquisas hayan sido asumidas por el Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Santa Cruz de Tenerife tampoco ha sentado bien al entorno de la víctima de la muerte violenta, ya que nadie del cuerpo de seguridad se ha puesto en contacto con ellos para informarles de la nueva situación y tuvieron que enterarse por la noticia publicada el pasado jueves por EL DÍA.
La portavoz de una parte de la familia señaló que "nos enteramos por el periódico" de que la investigación iba a ser desarrollada por otros funcionarios y añadió que "no nos han llamado y desconocemos quiénes son los policías" que ahora llevan el caso.
Familiares de Juan Jovino aseguran que no comprenden por qué las diligencias han pasado de la Brigada de Policía Judicial de la Comisaría de La Laguna al Grupo de Homicidios, cuya sede está en Santa Cruz de Tenerife.
Dichas personas valoran muy positivamente la labor desarrollada hasta ahora por los agentes de la Comisaría de La Laguna destinados a esclarecer el asunto, ya que siempre tenían buena predisposición para hablar "con nosotros y escuchar cualquier detalle del que nos acordábamos" con el paso del tiempo.
Además, la citada portavoz explica que el contacto telefónico con los referidos policías laguneros era, como mínimo, cada tres días, por lo que, al menos, "sabíamos que estaban ahí".
En esa línea, apunta que la última inspección ocular de la vivienda por parte de los policías se produjo pocas horas antes de que la investigación pasara al Grupo de Homicidios. Por esa implicación, agradecen la labor desempeñada por los agentes de la Comisaría lagunera.
Una vez que casi se ha cumplido el primer mes desde el descubrimiento del cadáver, los familiares de Díaz Marrero reclaman resultados en la identificación, localización y captura del autor de la muerte violenta.
Dificultad
Aunque reconocen que el caso entraña dificultad y existe secreto de sumario, demandan estar mínimamente informados, pues actualmente dicen que desconocen "todos los detalles" y sienten im- potencia por el trato recibido.
La mañana del 29 de junio pasado, el cuñado del fallecido detectó que en un patio anexo a sus viviendas había un fuerte olor a gas. Inmediatamente después, el hombre llamó a una ventana, pero nadie respondió.
Al abrir la puerta, el marido de la hermana detectó que la casa estaba revuelta y decidió no entrar, sino llamar a la policía.
La familia asegura que, de no ser por el gas, también hubiésemos detectado la ausencia de Juan Jovino, "pero no tan pronto".
Un familiar explica que no escuchó ruido alguno la noche en que ocurrieron los hechos, a pesar de que la víctima residía al otro lado del tabique de la casa en la que viven una hermana y su marido.
Durante muchas horas, agentes de la Policía Científica recogieron posibles indicios que están siendo analizados para determinar su validez a la hora de esclarecer el trágico suceso.
En principio, la víctima conocía al autor, porque la puerta de la vivienda número 6 del Camino de Las Mercedes no estaba forzada.
La última vez que se lo vio con vida fue en la iglesia de Los Baldíos, donde acudió para tocar el teclado eléctrico durante la celebración del sacramento de la confirmación de un grupo jóvenes, la noche del lunes 28 de junio.
La titular del Juzgado de Instrucción número 1 de La Laguna mantiene el secreto de sumario, con el objetivo de que las pesquisas se lleven a cabo con eficacia.
Tres semanas antes de fallecer, Juan Jovino, de 59 años, fue nombrado miembro de la Hermandad de Caballeros del Padre Anchieta, a la vez que era integrante de la Esclavitud del Cristo, institución a la que compuso su himno.
Díaz Marrero dejó once hermanos, de los que cuatro residen en La Laguna y otros seis están en Venezuela.
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