EFE, Washington
El Gobierno de Venezuela consideró ayer que Colombia "no hace nada sin que lo sepa y lo promueva EEUU", por lo que añadió que las denuncias de Bogotá sobre la presencia de guerrilleros en territorio venezolano son una "política conjunta" contra Caracas.
En un encuentro con medios de comunicación en Washington, el embajador de Venezuela ante la Casa Blanca, Bernardo Álvarez, recordó que desde hace años ambos países acusan a Caracas de "albergar" a terroristas en su territorio pero "sin ninguna prueba real" en las manos.
En opinión del diplomático, lo que hizo el presidente colombiano, Álvaro Uribe, al presentar el jueves en la Organización de Estados Americanos (OEA) pruebas de la presunta presencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejercito de Liberación Nacional (ELN) en Ve-nezuela fue "irracional", "triste" y la sesión extraordinaria un "circo mediático".
También cuestionó la veracidad de las pruebas, el momento en el que se mostraron en público y la finalidad que se perseguía.
El Gobierno colombiano presentó ante el Consejo Permanente de la OEA mapas, coordenadas y fotografías de supuestos campamentos y jefes de las FARC y del ELN en Venezuela, y denunció la presencia de unos 1.500 guerrilleros en el país vecino, acusación que Caracas rechazó tajantemente y a lo que respondió ese mismo día con la ruptura de las relaciones diplomáticas con Bogotá.
Conflicto "complicado"
Álvarez aseguró que "todo este conflicto con Colombia es estresante y complicado" pero que Venezuela "no se va a meter en el conflicto interno" del país vecino, ni considera que la militar sea la opción adecuada para solucionarlo, sino más bien la política.
El embajador se declaró "asombrado" por el momento en que se presentaron las pruebas, pues se produjeron a su juicio pocas semanas después de que el presidente electo de Colombia, Juan Manuel Santos, diera señales para una eventual mejora de las relaciones con Caracas y Venezuela también se mostrara abierta a esa posibilidad una vez que Álvaro Uribe abandone el poder el 7 de agosto.
"Había un proceso de acercamiento en los últimos meses. Era claro que había que esperar al nuevo Gobierno" de Colombia, dijo, antes de acudir a la OEA, pero el Gobierno colombiano "dio una patada a la mesa para romperla", lamentó.
También sugirió que las pruebas se presentaron justo dos meses antes de que se celebraran elecciones en Venezuela.
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